CASTELLÓN SE VOLCÓ CON LOS DIOSES EN LA ARENA

La afición de la provincia de Castellón colgó el "no hay billetes" en el coso de la plaza de Pérez Galdós, para contemplar el concurso de recortadores con toros de García Jiménez denominado "Dioses en la Arena". Como todo espectáculo, tuvo sus momentos álgidos y de gran emoción, y otros no tan buenos en los que la empresa organizadora debe mejorar. 

Todo comenzó de excepcional manera con un primer astado muy bien presentado, que transmitió y embistió franco y con nobleza. Los recortadores de este primer grupo estuvieron sensacionales, haciéndonos disfrutar de gran recortes, ajustados quiebros y buenos saltos. Sus nombres, Simón Gómez, Dani Alonso, Iván Ballester "Patata", Misu y Antonio Ojeda. Sorprendió gratamente el de la Vall, Misu, que fue quién finalmente pasó a la final. También resaltar el nombre de Iván Ballester, que se despedía de los ruedos en su tierra y con una buena actuación. ¡Enhorabuena y gracias por todos los buenos momentos que nos has hecho pasar!






En segundo lugar salió un astado muy flojo de presentación y de escaso juego. Poco pudieron hacer con él Cristián Blanco, Mikea, Javi Edo, Juan Nieto y Aitor García. Si de algo debe aprender la empresa de este día es a cuidar un poco más la presencia de los astados, intentar conseguir una corrida más igualada y de mejores hechuras. No pido el toro cornalón y grandón, pero si algo más armónico. Pasó Cristián Blanco a la final con sus apretados quiebros.

El tercer toro fue también bueno, bien de presencia, y con el que Ángel Pitarque realizó un extraordinario quiebro, más ceñido imposible. Fue otra de las gratas sorpresas de la mañana, un joven a tener en cuenta y que pasó merecidamente a la final. También gustó Yasin Galas, que demostró templanza en todos sus lances. La nota negativa la puso el percance que sufrió Dani Rubio, al que desde aquí deseamos una pronta recuperación. El resto de participantes del grupo fueron Rober Alegre y Peta.





El cuarto grupo fue otro de los fuertes del matinal, con Poca, Cuatio, Traquela, Joaquín Gadea y Adrián Pérez. Les tocó en suerte un bonito toro, este sí, muy bien hecho y que tuvo unas primeras rondas buenas. Posteriormente se paró y se mostró más reservón. Destacaron grandes quiebros de Poca y Adrián Pérez. El primero pasó a la final directamente y el de Borriol lo podría haber hecho también como mejor segundo, aunque el jurado decidió pasar al de La Vall, Yasin Galas. Decisión complicada, la verdad, dado que ambos estuvieron muy bien.







Otro de los mejores momentos llegó de la mano de las damas del recorte, Andrea Suárez, Sarita Ávila y Paula Álvarez, que demostraron su gran valentía, arrojo y desparpajo para medirse a un novillo de Román Sorando. Lograron poner al público en pie con sus recortes, quiebros y saltos. Algo verdaderamente admirable, reconozco que me emocionaron.





Para la gran final aguardaba un serio astado de la ganadería titular, pero cual fue la sorpresa que en los primeros embroques el toro hizo grandes extraños, de no verse por el ojo izquierdo. Lo intentaron los recortadores bajo el disguto del respetable, y algunos lo consiguieron, pero llegó el turno de Cristián Blanco y no gozó de la misma suerte. Se lo llevó por delante y le empitonó en el muslo derecho. Cornada fuerte. Esperemos que se recupere lo antes posible. A partir de aquí vino el acabose, la gran bronca de un público que ya lo advirtió y que entendió que el toro debió de cambiarse a las primeras de cambio. Un desastre de final, se decidió sacar el sobrero pero únicamente para realizar una exhibición, cosa que jamás entendí. La gota que colmó el vaso fue la presentación del mismo, un ejemplar afeitado de Román Sorando. El principal error realizado por la empresa, no tener un buen sobrero ni definir claramente que hacer en los casos en los que ocurren estas cosas. Finalmente se acordó dejar desierto el trofeo. Una lástima, otro año será.




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